Los fármacos psicotrópicos (por ejemplo, los ISRS, los IRSN, los estimulantes, etc.) no generan nueva serotonina, nueva dopamina ni nueva norepinefrina. Los fármacos psicotrópicos redistribuyen lo que el cerebro ya ha producido. Para producir esos neurotransmisores cruciales (que los medicamentos modulan para tratar los síntomas), el cerebro necesita: sustratos de aminoácidos (fenilalanina, tirosina, triptófano, metionina), la tríada de hidroxilasas (BH4, hierro [Fe], oxígeno [O₂]), PLP (vitamina B₆) para la descarboxilación, cobre (Cu) y vitamina C (ascorbato) para la dopamina β-hidroxilasa, y toda la infraestructura mitocondrial y de metilación (riboflavina [B2], niacina [B3], cobalaminas [B12], folato [B9], magnesio [Mg], zinc [Zn], lipoato, CoA [B5], ATP, DHA [omega-3]).
Sin cantidades adecuadas de serotonina, dopamina y norepinefrina sintetizadas en el cerebro, la mayoría de los medicamentos psicotrópicos no pueden desarrollar de forma eficaz su mecanismo o mecanismos de acción.
Los tratamientos basados en monoaminas requieren un sistema biológico capaz de sintetizar monoaminas.


Devolvamos la psiquiatría a la medicina.